Creatividad en la era de la IA: Joaquín Cuenca, CEO de Magnific, sobre trabajo, herramientas y cambio

La inteligencia artificial ya no es una promesa del futuro. La tenemos ya con nosotros, transformando industrias enteras, redefiniendo el trabajo creativo y obligando a empresas y profesionales a repensar cómo se crea valor. Pocas entidades reflejan este cambio con tanta claridad como Magnific, la plataforma creativa que nació en Málaga y que ahora supera los 100 millones de usuarios en todo el mundo cada mes.

En esta entrevista, Joaquín Cuenca, cofundador y CEO de Magnific, comparte su visión sobre el impacto real de la IA, los riesgos de adoptarla con prisas, el futuro de la creatividad y los debates sociales que están teniendo lugar sobre su uso.

De banco de imágenes a plataforma creativa impulsada por IA

Magnific empezó como una plataforma de recursos gráficos e imágenes de stock. Durante años, su base se construyó sobre imágenes, vectores y diseños creados por una comunidad global de colaboradores. Pero entonces llegó la inteligencia generativa y cambiaron las reglas del juego:

“Teníamos claro que, si cometíamos un error, debía ser hacer demasiado con IA y no demasiado poco”, explica Cuenca.

Tras la aparición de modelos como DALL·E 2 y Stable Diffusion, Magnific hizo un giro decisivo en 2022. Sin embargo, adoptar la IA no fue solo cuestión de añadir una función más a la plataforma. Supuso una transformación 360 de la empresa: cambiar la estrategia de producto, la captación de usuarios, los flujos de trabajo internos e incluso la forma en que los equipos concebían la creatividad. 

El impacto fue inmediato:

  • Más de 100 millones de visitantes mensuales.
  • Casi un millón de suscriptores de pago.
  • Alrededor del 60 % de los nuevos usuarios llegan ahora a través de herramientas IA, superando al negocio tradicional de imágenes de stock.

En poco más de un año, Magnific construyó un negocio basado en la IA de magnitud equiparable a otro que hubiera empleado más de una década en desarrollarse.

La IA no reemplaza la creatividad: la amplifica

Uno de los miedos más comunes con la llegada de la IA en la industria creativa es el reemplazo. Diseñadores, fotógrafos, ilustradores y artistas a menudo la ven como una amenaza para su forma de ganarse la vida. Cuenca lo ve de otra manera:

“La IA es una herramienta más en la caja de herramientas creativas. No elimina la creatividad humana, la amplifica.”

Para él, la creatividad va mucho más allá de darle a un botón. Todo se basa en:

  • La intencionalidad y el diseño del mensaje.
  • La selección y el refinamiento de resultados.
  • El contexto cultural y visual.
  • El juicio profesional y el gusto.

La IA puede ayudarte a ir más rápido un 60–70 % del camino. Sin embargo, el valor profesional real sigue estando en ese 30 % del tramo final, donde la experiencia, la sensibilidad y la pericia es lo que más importa:

“Un profesional obtiene resultados radicalmente mejores que un usuario sin experiencia, aunque ambos usen exactamente las mismas herramientas.”

¿Es la IA creativa?

La pregunta surge por sí sola: ¿pueden las máquinas ser creativas?

Cuenca evita debates semánticos y se centra en los resultados:

“La IA hace hoy cosas que hace tres años habríamos llamado creativas. Si no queremos llamarlo creatividad, tendremos que inventar otra palabra muy parecida.”

Los modelos modernos combinan información, exploran infinitas posibilidades y generan  resultados originales. Puede que no piensen como los humanos, pero producen algo con valor artístico, comunicativo y económico. En la práctica, esa distinción importa menos que el impacto.

El impacto en el empleo: más transformación que destrucción

La IA afectará a casi todo el trabajo intelectual. Aun así, Cuenca no prevé una destrucción masiva de empleos a largo plazo.

Históricamente, las revoluciones tecnológicas no han reducido el empleo total. Lo que sí han generado han sido transiciones dolorosas y cambios profundos en los roles.

“El verdadero problema no es cuántos trabajos desaparecen, sino cómo se adapta la gente y si encuentra sentido en los nuevos roles.”

Algunas profesiones desaparecerán, muchas evolucionarán y surgirán otras nuevas. El verdadero reto está en la educación, el reciclaje profesional y mantener el ritmo dentro del cambio.

Deepfakes, desinformación y responsabilidad

Otro tema ineludible cuando se habla de IA es la desinformación. Cuenca reconoce los riesgos, pero los pone en contexto. La desinformación existía mucho antes de la IA. Lo nuevo es la escala que puede alcanzar. La credibilidad depende menos de la imagen en sí y más de quién la distribuye y por qué canal.

En Magnific, hay límites claros: el contenido de abuso sexual infantil está estrictamente prohibido y los deepfakes eróticos no están permitidos.

“La responsabilidad final debe recaer en el usuario, pero las plataformas también tenemos un papel en establecer límites y guardarraíles.”

Para Cuenca, el verdadero problema no recae solo en la tecnología, sino en la falta de un debate público maduro e informado sobre qué debería permitirse y por qué.

Magnific como sistema operativo creativo

Magnific no se ve solo como otro recipiente de modelos de IA. Su ambición va más allá:

“Somos el sistema operativo de la creatividad.”

La ventaja competitiva de la plataforma no reside únicamente en los modelos que utiliza, sino por cómo se organiza la labor del creativo:

  • Diseño de la experiencia de usuario y flujos de trabajo.
  • Organización y colaboración creativa.
  • Visibilidad del equipo y contexto compartido.
  • Iteración, historial y continuidad.

Así como un ordenador no se define solo por su CPU, una plataforma creativa no se define únicamente por su IA.

La mentalidad de Europa y sus startups

Cuenca también reflexiona sobre por qué es tan difícil construir grandes empresas tecnológicas en Europa:

  • Menor tolerancia al riesgo.
  • Inversión más conservadora.
  • Falta de referentes visibles.
  • Regulaciones que, en algunos casos, frenan más de lo que protegen.

“En Estados Unidos predomina el optimismo. En Europa tendemos a esperar pruebas definitivas antes de actuar.”

Aun así, cree que el cambio es posible si se multiplican los ejemplos de éxito y se normaliza la ambición emprendedora.

Una visión realista y optimista de lo que viene a continuación

Cuenca evita las narrativas alarmistas. La IA trae desafíos reales, pero también oportunidades enormes en creatividad, ciencia, medicina y productividad.

“Más del 90% de los usos que vemos hoy son positivos. El verdadero reto es aprender a utilizar esta herramienta como sociedad.”

El recorrido de Magnific muestra cómo la adopción temprana, el riesgo calculado y la adaptación rápida pueden convertir la disrupción en una ventaja. La inteligencia artificial no es el fin de la creatividad. Muy probablemente, es el comienzo de un nuevo capítulo.

Mira la entrevista completa a Joaquín Cuenca en YouTube.

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